Cada vez hay más perros. Cada vez los entendemos menos.

Vivimos en una época en la que los perros se han convertido en una parte esencial de nuestra sociedad. Aquí, en España, incluso se dice que ya hay más perros que niños. Podríamos pensar que eso significa que convivir con un perro es ahora más fácil.

Sin embargo, tengo la sensación de que ocurre justo lo contrario.

De la misma manera que las redes sociales han idealizado el cuerpo femenino, la casa perfecta o un estilo de vida impecable, también han idealizado la vida con perros. Vemos imágenes bonitas, accesorios cada vez más sofisticados y escenas que parecen sacadas de una película. Todo parece armonioso, sencillo y perfecto.

Pero los perros siguen siendo perros.

No son románticos. No siempre son dulces. Su lenguaje puede ser directo, intenso e incluso incómodo para los ojos humanos. Y, sin embargo, creo que es precisamente esa honestidad una de las cosas que más me fascinan de ellos.

A veces siento que, en este mundo tan idealizado, cada vez es más difícil tener un perro “imperfecto”.

Un perro que tira de la correa. Un perro que ladra. Un perro que reacciona al ver a otros perros. Un perro sensible, inseguro o frustrado.

Y pienso también en las personas que viven con ellos.

En quienes leen libros, buscan ayuda profesional, practican cada día y hacen todo lo posible por comprender a su perro. Personas que, aun esforzándose enormemente, a menudo reciben miradas de juicio en lugar de comprensión.

Convivir con un perro requiere valentía.

Y también requiere empatía. Empatía hacia el perro, pero también hacia nosotros mismos.

Porque si algo me han enseñado los perros es que la vida no es perfecta. Es caótica, compleja y, a veces, difícil. Y la convivencia con un perro también puede serlo.

No caigamos en la trampa de la vida perfecta ni del perro perfecto.

Los momentos difíciles no significan que estés haciendo algo mal. Significan simplemente que estás viviendo.

Y quizás ahí es donde se encuentra la verdadera belleza de compartir la vida con un perro.

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